Carnavales en Catalunya

Carnavales en Catalunya: origen, evolución y celebraciones

El carnaval es posiblemente la fiesta que más personas celebran y disfrutan por todo el mundo. En Catalunya se celebra siempre coincidiendo con la luna nueva, en febrero o comienzos de marzo, de Jueves Lardero a Miércoles de Ceniza. Por eso, en este artículo conoceremos algunos de los principales carnavales en Catalunya.

En la fiesta, tiene importancia la llegada y el reinado del rey Carnestoltes y también el entierro de la sardina. Durante una semana, la transgresión y la sátira se adueñan de las calles, por donde desfilan comparsas y desfiles llenos de gente.

Cualquiera puede disfrazarse, siempre que no atraviese los límites establecidos porla ley. Digamos que se da plena libertad para expresarse abiertamente tanto a nivel de indumentaria como de pensamiento en las calles. Se trata de momentos de revuelta controlada en que el mundo se pone momentáneamente boca abajo y los excesos preceden los ayunos de la cuaresma.

Carnaval de Sitges

El Carnaval de Sitges, es uno de los carnavales en Catalunya mas conocidos, tiene un inicio muy peculiar: “l’Arribo” de Jueves Lardero, donde se reparte el Bando, un edicto de artículos burlescos que dicta el rey Carnestoltes.

Tras “l’Arribo”, el rey es recibido por la Corporación municipal y hace su “Predicot” (sermón) desde el balcón del Ayuntamiento, acompañado por los ministros de su gobierno que engloban el desenfreno.

A partir de aquí el Carnaval toma el poder de la ciudad de Sitges e inicia su breve reinado. Los momentos más álgidos de la fiesta son los desfiles del desenfreno del domingo y del exterminio del martes (fiesta local). En el primero, participan más de 50 carrozas y 3.500 personas, todas disfrazadas. El segundo, el gran clásico de la calle del Pecado, es aún más multitudinario que el primero.

Para los más pequeños existe la Rúa infantil del domingo. El Carnaval finaliza con el miércoles de Ceniza, cuando se celebra el entierro de su majestad Carnaval.

Carnaval de Solsona

Dentro de la historia de la ciudad de Solsona, 1971 es un año especial, pues se recupera la fiesta del Carnaval después de muchos años de haber estado prohibido. Ese año un grupo de jóvenes decidieron, con el apoyo de la población y de las autoridades locales, hacer llegar de nuevo después de 35 años el rey Carnestoltes, leer un sermón crítico y finalmente quemar el muñeco del rey el miércoles de ceniza, como había sido siempre la tradición, el acto conocido como entierro de la sardina.

Según dice una leyenda, antiguamente en Solsona hicieron subir un burro al campanario de la iglesia para que se comiera las hierbas que crecían. Es por este motivo que cada sábado y lunes de Carnaval se cuelga un burro de peluche en la torre que rocía el público que hay debajo con agua. También hay desfiles y actividades como las enramadas, pasacalles donde hay cabezudos y bailes de gigantes. Finalmente, se entierra al burro en la plaza.